martes, 30 de octubre de 2007

La ignorancia ante la ciencia

Hoy en día, la tecnología va a pasos agigantados y a su vez la diferencia entre los países precursores de esta tecnología y los pobres, es cada vez más grande.

Estamos insertos en un mundo de cambios, pero ¿somos parte de estos cambios? Claramente nos vemos beneficiados con el desarrollo de la ciencia y la tecnología, nuestras vidas se simplifican gracias a esta ayuda. El desarrollo de la medicina, las comunicaciones, los transportes, etc. son parte fundamental en nuestro vivir diario, consumimos de ellos. Pero entendemos, o mejor dicho, ¿sabemos del conocimiento que llevan dentro?, en otras palabras ¿comprendemos la naturaleza de este bien, que es la tecnología? A este problema yo le llamo “La ignorancia ante la ciencia”

En este ensayo pretendo explicar de alguna manera este fenómeno que se está manifestando, a mi parecer, en las sociedades de países subdesarrollados, en los cuales siguen dependiendo de las materias primas que exportan a otros países. Aquí, la educación juega un papel fundamental ya que es la única forma de mejorar el capital social de un país, invirtiendo en las personas. Este es el “reto” que menciona Juan Enríquez Cabot, en su libro “El reto de México”, es el reto de todos. “Lo que importa es la tendencia general que lleva el mundo, no los conocimientos específicos. Las cosas están cambiando cada semana”[1]. La economía cambió con respecto al siglo pasado, se valoran cada vez más los conocimientos que el trabajo manual. La tecnología es la herramienta para el progreso y para llegar a ella debemos entenderla.

Hablemos del caso de Chile, el cual es un país en vías del desarrollo, con una economía creciente y estable. El principal ingreso del país es la exportación del cobre, una materia prima de la cual se prescinde en otros países para generar tecnología. ¿Por qué en Chile se vende como materia prima y no se usa para crear tecnología? Me gustaría poder dar una respuesta concisa a esta incógnita, pero seguramente el problema esta relacionado con que en este país, el desarrollo de tecnologías no es su fuerte. En la sociedad chilena y en la mayoría de las sociedades de América Latina, existe una gran ignorancia hacia la ciencia. Les suena como un idioma de otro mundo, no entienden los usos que a esta se le puede dar. Son pocos los que aprovechan esta herramienta, pero son los mismos los que abandonan sus países en busca de un lugar apto para desarrollar sus conocimientos, es así como la riqueza se les escapa a los países latinoamericanos.

Como dice Juan Enríquez, “Que un país…compañía…o individuo…lleguen a triunfar, depende de su habilidad para entender y aplicar cambios en tecnología”[2]. Claramente estos países deben preocuparse de invertir en su capital humano, ya que un mundo donde la riqueza de un país esta directamente asociada al desarrollo tecnológico, la única forma de tener éxito, es aplicando cambios en tecnología. Esta “ignorancia ante la ciencia” debe desaparecer de una sociedad, antes que ésta se coma a la sociedad y la haga desaparecer. “A lo largo de la historia, la habilidad para entender y adaptar nuevas tecnologías y aplicarlas para lograr una mejora real en la vida del ciudadano, es factor fundamental para determinar si un país sobrevive o no”[3]. En Chile se vive un buen momento económico, pero ¿de qué nos sirve si no somos capaces de desarrollar tecnología?, por muy bien que este la economía el tren del cambio nos pasará por encima, a menos que se corrija esto.

Nunca es tarde, todavía nos podemos subir al tren del cambio, pero es necesario que nos sentemos a discutir, qué debemos hacer, cómo combatir esta “ignorancia ante la ciencia”. Este es nuestro reto.



[1] Cabot, Juan Enriquez. “El reto de México”, editorial Planeta. Página 7

[2] Cabot, Juan Enriquez. “El reto de México”, editorial Planeta. Página 155

[3] Cabot, Juan Enriquez. “El reto de México”, editorial Planeta. Página 176

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