EAVB_PTIDPSRDWQ Toda mi vida he sentido que hay algo dentro de mí que busca incansablemente salir, pero hay algo que lo retiene, que no lo deja salir. Admito que este es un tema muy personal pero siento el deber de aprovechar este ensayo para relatar lo que me ocurrió al ver la película “El Muro” en clases, dado que lo expuesto por el profesor Luis Osvaldo fue como si mi interior me estuviese tratando de explicar algo.
Llegue a un periodo de mi vida en el cual sentí que no avanzo más, hay algo que me está deteniendo paulatinamente, un estancamiento profundo que no me permite experimentar cosas nuevas, por lo que me quedo con lo ya vivido y aunque me propongo nuevas metas, no soy capaz o simplemente no demuestro interés por alcanzarlas. El miedo al cambio se me hace presente, me impide seguir adelante y buscar nuevos rumbos. Por varios años me pregunte, ¿hasta dónde voy a llegar? Hasta qué punto tendré que esperar para lograr seguir adelante y dejar de sentir que la vida pasa frente a mis ojos, pero yo no estoy siendo participe de ella. Hay algo dentro de mí que me está diciendo a gritos que algo anda mal, lo que explica mis síntomas de desmotivación y las pocas ganas que tengo de hacer las cosas, hasta las cosas que yo definía como mis favoritas. El fracaso ya se me volvió habitual por lo que esforzarme y tener éxito era un cambio al cual sentía pavor. Ese miedo al cambio y el aceptar aprender construían mi Muro. Fue con esa reflexión que logre ver mi muro, en el momento que termine de ver el video y salí de la sala de clases, lo vi. Sentía que daba un gran paso en mi vida, pero al mismo tiempo me daba cuenta que el mayor desafío se hacia presente ahora, cómo romper ese Muro.
La sociedad hace una permanente presión de seguir una pauta, una tendencia a ser igual que el resto. La moda es una herramienta vil que usa la sociedad para mantenernos esclavizados a los apegos, nos enseñan desde pequeños a buscar la felicidad en lo material y la religión va perdiendo fuerza. Los valores que se nos tratan de inculcar se desvanecen ante la satisfacción de tener el juguete del momento, el auto último modelo, el computador más caro, etc. lo que nos lleva a depender de ellos y asociamos la felicidad en ellos. Nuestra forma de ser también es moldeada por las costumbres impuestas por la sociedad, hay que vestirse de una cierta forma para ser respetados y aceptados, hay que hablar con ciertos modismos para calzar en los grupos sociales. El miedo de ser rechazados nos presiona a perseguir estos atributos y la dependencia de lo externo crece con esto. La dependencia por el alcohol es otro ejemplo, para pasarla bien tenemos que estar borrachos, por lo que dependemos de los tragos para adquirir un estado de ánimo alegre y sociable.
Para lograr romper mi muro debo preguntarme quién soy yo, pero cómo logro hacer esto si tengo la gran presión encima de la sociedad. Creo que este problema es el de muchos, la sociedad es un mal necesario que tenemos los hombres ya que sin ella se nos borraría este camino fácil que tenemos de sentirnos bien. Pero ¿a qué precio? Lo que cuesta sentir es que esta felicidad por los apegos sólo nos trae sufrimiento y confusión. Cosa que he experimentado yo mismo, hasta el punto de que nada me llena y me siento solo, por el hecho de que he buscado la felicidad en cosas que sólo aporta vacío. He buscado el cambio afuera, allá en la sociedad que me entrega vicios, apegos a lo material, cuando en verdad el cambio lo debo buscar dentro de mí. La respuesta a todo está en mi interior y eso es lo que me ha estado perturbando, eso es lo que ha querido salir, pero que el muro que he construido la tiene apresada. Para romper mi muro debo romper los esquemas preestablecidos por la sociedad, debo superar los miedos al cambio y a perder los apegos, esta es la única manera de poder vivir pleno y de encontrar la verdadera felicidad. Si quiero contestar la pregunta ¿a dónde voy?, debo lograr traspasar mi muro y para esto debo primero entender de dónde vengo.
Se que no es un camino fácil de encontrar ni de seguir, pero hasta el momento iba por la vida sin rumbo, sin saber hasta dónde podía llegar, sintiendo que en algún momento iba a chocar con mi muro. Creo que lo expuesto en el curso me ha servido para llegar de frente a mi muro y chocar con el, fue como un despertador que comenzó a sonar y yo estaba en un profundo sueño. El video fue lo que me despertó y lo que me ayudo a juntar las piezas del rompecabezas que tenía de los conceptos expuestos en el curso. Por fin logré entender lo que hace tanto tiempo mi interior me trataba de decir, logré divisar el muro y lo que siempre he tenido borroso, ahora está más claro que nunca. Ahora se viene la tarea más compleja, que es romper este muro. Siento esperanzas ya que lo aprendido en el curso lo he ido interpretando en cada ámbito de mi vida y han sido como pequeñas pistas de cómo puedo salir de este pozo profundo al cual me llevaron los apegos.
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